Monday, May 4, 2020

Coordinación y solidaridad en tiempos de crisis


(Publicado el 20 de marzo de 2020 en el portal La Silla Vacía: https://lasillavacia.com/silla-llena/red-social/coordinacion-y-solidaridad-tiempos-de-crisis-72176


Escribo con algo de impotencia en mi día doce de distanciamiento social. Atrás quedaron el plebiscito por la paz, la elección presidencial, las objeciones a la JEP o el gran paro nacional. Todo lo que en algún momento pudo habernos dividido.
Lo que está en juego en este momento son cientos de miles de vidas humanas. Se trata ahora de tomar medidas inmediatas y coordinadas que garanticen la protección de los derechos a la vida y la salud de millones de habitantes de este territorio frente a esta pandemia. 
Con su acostumbrada lentitud, el Gobierno dio finalmente un paso en la dirección correcta: la declaratoria de la emergencia económica, social y ecológica a través del Decreto 417 de 2020. Esta situación no tiene precedentes y sus consecuencias son todavía incalculables e insospechadas. La declaratoria de emergencia está más que justificada y es una prueba de fuego para la democracia, sus instituciones, nuestras familias y nuestro precario sistema de salud.
La Organización Mundial de la Salud y la experiencia de algunos países que están ahora en un futuro tenebroso nos dicen que hay que hacer cuatro cosas de manera simultánea: distanciamiento social, millones de pruebas de la enfermedad, rastreo de contactos y tratamiento a los enfermos. Esto es triste, difícil y costoso, pero no hay hasta ahora una manera conocida y distinta de enfrentar esta amenaza real.  
Todas las medidas que de manera inmediata adopte el Gobierno Nacional en este punto deberían estar encaminadas directamente a cumplir esos propósitos. Hay otra cantidad de cosas importantes en las que pensar casi que de manera simultánea: el fortalecimiento de nuestro sistema de salud, el normal funcionamiento del sistema judicial, auxilios frente al desempleo, apoyos a los pequeños empresarios, las obligaciones frente a los bancos. Muchas cosas. Pero nada es tan urgente para salvar vidas y proteger el derecho a la salud como hacer todo lo posible para acatar las recomendaciones de la OMS.
¿Qué hizo el gobierno después de declarada la emergencia? Expedir el Decreto 418 de 2020 que nada tiene que ver con la emergencia económica. En éste ni siquiera mencionó el Decreto 417 pues no es un Decreto con fuerza de ley como los que normalmente dicta el Presidente después de declarado este estado de excepción para desarrollarlo y tratar de resolver la emergencia. 
El 418 fue un decreto que reafirmó las competencias constitucionales del ejecutivo para mantener el orden público y en el camino, de manera preocupante, puso en entredicho las medidas que algunos mandatarios locales habían venido adoptando ante el vacío institucional, la ausencia de liderazgo del Gobierno y de una ruta de acción clara para enfrentar este desafío. La comunicación, a cargo de la Ministra del Interior, también fue espantosa. 
La emergencia económica no puede servir como excusa para desconocer la autoridad de gobernantes elegidos democráticamente en el territorio ni mucho menos para limitar en forma desproporcionada los derechos constitucionales de los colombianos. 
El asunto, creo, no es todavía un asunto de orden público. Pero puede llegar a serlo y pronto. Sin embargo, insisto, los esfuerzos del ejecutivo en este punto deberían estar dirigidos de manera exclusiva a combatir la emergencia. Y si el ejecutivo ya identificó un camino, el de la emergencia económica, pues debe seguir por él. Hay propuestas concretas sobre la mesa en materia presupuestal, social, de protección de la democracia y de asistencia en la toma decisiones basada en la mejor evidencia y con respaldo técnico y científico. 
La Corte Constitucional, como siempre en nuestra democracia, jugará un rol crucial en el control de constitucionalidad de los decretos que dicte el Presidente bajo esta emergencia. Esto, por supuesto, si el Gobierno no elude su control, como creo que lo hace con decretos extraños como el 418. No me cabe duda de que la Corte asumirá y muy bien ese rol. De entrada, tengo dudas sobre la constitucionalidad de algunas de las medidas anunciadas y tomadas estos días (aunque eso probablemente será tema de otra entrada). Sin embargo, creo, no es el momento de tecnicismos jurídicos, ni de vanidades o rivalidades políticas. Es el momento de una ruta clara y coordinada de acción entre el Gobierno Nacional y las entidades territoriales que permita la contención del virus y el tratamiento efectivo de quienes lo sufren. 
Finalmente, una palabra sobre nuestros deberes como ciudadanos y habitantes de este territorio. Nada de lo que nuestros gobernantes hagan tiene sentido y será efectivo si no viene acompañado de una dosis de responsabilidad personal en la medida de nuestras posibilidades. Como lo dijo Angela Merkel en su extraordinario discurso sobre la pandemia, sin entrar en pánico debemos mantener la distancia social, eliminar los encuentros innecesarios y encontrar nuevas maneras de mostrar cariño y amistad. Nunca, el valor constitucional de la solidaridad fue tan importante. Salir de esta difícil situación depende de todos nosotros. 

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