Publicado en 2020noticias.com el 26 de julio de 2020: https://www.2020noticias.com/el-acordeon-desafinado/
Confío en que algunas de las medidas que ha adoptado la administración municipal en las últimas semanas, para contener el pico de la pandemia, estén basadas en la mejor evidencia posible y pueden ser efectivas. Me refiero en concreto a medidas como la cuarentena obligatoria de algunos sectores de la ciudad y a la llamada estrategia del acordeón que combina reactivación económica con distanciamiento social obligatorio.
Sin embargo, el desacuerdo reciente entre el gobernador Suárez y el alcalde Quintero a propósito del acordeón, pone de presente dos problemas que deben ser resueltos por las autoridades del Valle de Aburrá. Un problema de coordinación y otro de comunicación.
En cuanto a la coordinación, lo mínimo que esperamos los ciudadanos es que los alcaldes y el gobernador conversen previamente y lleguen a acuerdos sobre las mejores estrategias epidemiológicas. Entiendo que puede haber distintas aproximaciones, pero los expertos y la evidencia deben respaldar estas decisiones conjuntas que toman nuestros líderes. El marco normativo actual no exige que los alcaldes necesiten de un visto bueno del gobernador para la toma de sus decisiones, pero dadas las particularidades de nuestra región parecería que debe haber unidad en esa toma de decisiones que afectan municipios circunvecinos. El gobernador y el director del área metropolitana son funcionarios esenciales en ese ejercicio de coordinación que, de momento, ha fallado. No podemos tener diez centros de decisión en medio de esta pandemia.
El segundo problema es un problema de comunicación. Esta semana el alcalde cuestionó al gobernador por anunciar por Twitter su decisión de no proferir el decreto del acordeón para los municipios del área. En esto estamos de acuerdo con el alcalde Quintero, las decisiones importantes no se toman por Twitter y los anuncios que hagan los mandatarios deben corresponderse con las normas que profieren. Lo único que nos falta es que el alcalde Quintero aplique también estas reglas en su propio ejercicio como gobernante.
Pero el principal problema de esto es la incertidumbre en la que quedamos los ciudadanos frente a los anuncios de sus líderes. ¿Cómo reclamar cultura ciudadana de autocuidado y responsabilidad si en la reapertura los mensajes de nuestras autoridades no son claros?
Finalmente, quisiera insistir en este espacio en la necesidad de que las medidas adoptadas por las autoridades sean necesarias y proporcionadas. La estrategia del acordeón puede terminar siendo más restrictiva que el primer aislamiento nacional obligatorio del mes de marzo. Los ciudadanos no podemos ir, con restricciones y protocolos de bioseguridad, ni siquiera a comprar alimentos. Esto está generando filas y aglomeraciones en los pocos días en que sí se puede salir. Ni qué decir de la improvisación con los números que se asignan para ir a supermercados. Esta semana que pasó las cédulas terminadas en 9 no pudieron ir a mercar. Esto denota improvisación y falta de planeación. Tampoco podemos practicar actividad física, de forma individual y un par de horas al aire libre. Esta restricción parece también desproporcionada y contraria a la evidencia científica. Las medidas que se adoptan no pueden terminar por afectar nuestra propia salud.
El acordeón está desafinado y es responsabilidad de los gobernantes tomar las medidas que protejan verdaderamente nuestra salud, pero que tengan en cuenta también los demás derechos constitucionales.
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